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Guantes Negros

          Johan era un chico bastante tranquilo, casi al punto de ser imperceptible. Hablaba tan poco que algunas personas tendían a olvidar como era su voz, otros olvidaban que hablaba siquiera. Nadie sabia lo que le gustaba y lo que no, ya que nunca hablaba de ello. Comía y bebía lo que le daban, hacia lo que le pedían, fuera lo que fuese, y nunca se quejaba. Él era completamente inocuo y fácil de olvidar; no era desagradable, por su puesto, pero tampoco era muy “solicitado” que digamos.             En ese entonces tenia 19 años y vivía con sus padres. Tenia la idea de que nada de lo que poseía era suyo, sino de ellos. Su ropa, zapatos, cama, televisor, computadora y demás no habían sido comprados por él, así que no eran de su propiedad, pensaba. Por esa razón los cuidaba con más atención de la normal en chicos de su edad, y sentía un enorme pesar cuando estas se arruinaban siquiera un poco; pensaba que estaba decepciona...

NECROMANCIA

El siguiente relato tiene un contenido que puede dañar la sensibilidad de algunos lectores, se recomienda discreción. Al atardecer, a mitad de la nada del bosque, entre arboles tan altos como rascacielos, Dominic se encontraba al borde de la impaciencia. El y su hermano Michael llevaban más de 3 horas en el bosque cavando el hoyo donde planeaban enterrar el cuerpo de la chica que Michael había asesinado. Cansado, hambriento y profundamente enojado, él solo podía encontrar consuelo en el hecho de que el Revolver que llevaba en la cintura estaba bien cargado. ¿Cargado para qué? Eso era lo de menos, siempre se sentía mejor con él, le daba fuerza y firmeza, cosas que necesitaba desesperadamente en ese momento tan absurdo. Michael estaba en el fondo del hoyo, haciéndolo más profundo. Él le había propuesto a Dominic decidir con “piedra, papel o tijeras” quien haría la tarea, pero perdió miserablemente, como lo hacia todo el tiempo. Dominic, por su parte, descansaba tras ha...