… Entré al Banco, agarré un numero y tomé asiento. Tenia muchas cosas pendientes, pero era el numero 16, así que tendría que esperar un rato antes de atenderlas. Un señor vociferaba por teléfono: “¿Lanzaste el Microondas a la piscina? ¡Si había un extintor...! ¿Cómo que el fuego vino después?”. Recordé que había olvidado apagar la estufa, o eso creía. Me urgía salir y cerciorarme, pero era el numero 70, y no podía dejar mi puesto por una duda. Ya si mi apartamento estaba en llamas compraría un extintor. Unas cajeras charlaban: “¡Era una rata gigantesca! Y Lucifer va y la traga entera, ni los huesos dejó”. “¿Llamaste a tu gato Lucifer?”. “Con ese apetito ¡No parece una criatura de Dios!”. Recordé que había olvidado darle comida a mi perro Rupert, o eso creía. Seguro se moría de hambre, si no lo mataron primero las llamas. Me urgía salir y comprarle comida, junto al extintor, pero era el numero 160, tendría que esperar. Ya al salir mejor compraba una urna para la...