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Entradas

Juan Carlos, El Buda

Fuente Esto es lo que oí: Juan Carlos un día salió de casa hambriento. No había desayunado, como era costumbre en su casa, y aun faltaba mucho para el almuerzo, por lo que fue al parque más cercano a tumbar unos mangos para comer. Al llegar al árbol de mango más grande y viejo del parque se encontró con un puñado de niños que, cuando vieron a Juan, se pusieron agresivos, le amenazaron con el gran palo que llevaban y le dijeron mil y un improperios. Juan les enfrentó pese a todo, su hambre podía más que su miedo; como resultado terminó hecho chicha. Juan Carlos volvió a casa más enojado que cuando salió, reclamando por comida de forma agresiva. Su familia era numerosa y de muy escasos recursos, no era fácil mantener a sus siete hermanos y hermanas; además, su padre era muy violento y su madre una mujer tan sumisa que el simple hecho de pensar en protestar le parecía inútil. El padre de Juan Carlos, al verle con esa mala actitud, le amenazó con azotarlo con una manguera, a lo que J...

Sidd en el Fin del Mundo

Fuente Sidd huyó en la madrugada. Quien le vio partir fue su hija, preguntándole a donde iba. “Al fin del mundo”, respondió él, “Te contare todo cuando vuelva”, mintió, dejando a la niña esperanzada y sonriendo hasta que volvió a dormir. Sidd empezó como grumete en un pesquero. Olvidó a su esposa e hija y se reinventó como Sidd, su nuevo nombre. “¿Y que buscas en el mar?” le preguntaron, “El amor de mi vida”, dijo con sinceridad. Por las noches, Sidd soñaba con aquel canto dulce y melancólico que oyó en las olas. Fue hasta donde estas rompían, mas no halló a nadie. Creyó que fue una sirena que quizás había huido a donde ningún marinero se atrevía a ir, por lo que partió hasta el fin del mundo para encontrarla.

El Siguiente Paso

Fuente Aunque el horizonte se amargue por la tormenta, y caiga la noche en plena mañana, y las nubes como montañas comiencen a rugir cual fieras hambrientas, y llueva tanto o incluso más que en los días del diluvio… Ten calma. Aunque el camino parezca eterno, y sientas haber dado un millón de pasos y que te quedan mil millones más por dar, y no veas sino el infinito alejándose de ti, y cada paso que des pese mil toneladas… Sigue avanzando. Aunque despiertes abatido, con la sensación de tener un vacío en el pecho, y la música que te alegra ya no te alegre y la comida que te gusta ya no te guste, y no quieras ni hacer lo que normalmente quisieras hacer, y sientas la urgencia de simplemente desaparecer... Respira hondo. Porque aun sin nada en el bolsillo, nada en el estomago, nadie a tu lado o nada en el alma, recuerda que así como pasa el día, también pasa la noche, así como termina lo bueno también termina lo malo, así como se termina un viaje, comienza otro. La vida es p...

Una historia de Fantasmas

fuente El oyó su susurro, Ella sintió su presencia... Presas de la curiosidad, Esa capaz de apagar La prudencia, Fueron al origen de esos prodigios Fantasmales. El encontró un espectro, Ella tropezó con una sombra... Fascinados por tales encuentros, Absolutamente insólitos, Castillos de arena se construyeron Sobre nubes. Y decidieron vivir en aquellos palacios, Efímeros en el viento. El se construyó una máscara, Ella modelo una sonrisa. Queriendo ocultar Sus lunas menguantes Se crearon nubarrones Que en encapotaron sus sentidos Y los sumergió en una noche Sin estrellas. El gritaba de desesperación, Ella huía del dolor. Al borde del mundo, En la frontera entre la nada Y el todo, Ambos dieron un vistazo, Y vieron lo mismo... tropezado... Y cayendo... Él le rompió a ella sus ilusiones, Ella le destrozó a él su corazón. Se despidieron cómo lo hacen los fantasmas. Desvaneciéndose El uno de la vida del otro. Y partieron a la otra vida. Una vida s...

El Jardín de Altamiranda

Fuente Contrario a lo que cuentan los Fariseos, El Jardín de Altamiranda no fue un sueño. Existió, y desapareció así como lo hacen las nubes de tormenta. Fue el Gran Ramsés Gómez, caritativo séptimo regente del pueblo levitante de Altamiranda, el que construyó ese Jardín del Edén como regalo a su esposa Marialexandra y a su solidario pueblo. Entonces los hombres aun pisaban tierra, los Murciélagos Gigantes aun no los habían desterrado a todos, pero estaban en proceso de partir para jamás volver. Fueron los más valerosos hombres de Altamiranda quienes buscaron al menos diez ejemplares de todas las flores del mundo. ¡Cuantos murieron en la hazaña! Lo creyeron una locura, pero cuando el Jardín estuvo completo y las nubes separaron definitivamente al hombre de su hogar, todos los Altamirandinos se sintieron bendecidos y alabaron a su líder como un Héroe. En los Jardines, tanto pudientes como dolientes, niños y ancianos, prole y realeza eran iguales. Era común ver a la Gran Dama...

Entomophobia

Fuente Una noche Antonio soñó que era comido por cucarachas. El sueño fue tan real que cuando despertó, bañado en sudor y respirando con dificultad, aún podía sentir en la piel el hormigueo de los insectos caminándole encima. De inmediato fue a ducharse por una hora, restregándose con furia cada milímetro de su cuerpo hasta deshacerse de la desagradable sensación. Se inspeccionó boca, nariz, ojos, oídos… temeroso de que algo se asomase. No volvió a dormir o a entrar en su cuarto, se mantuvo en paño rondando la sala del apartamento toda la noche hasta que el sueño le pudo y cayó rendido en el suelo. A la mañana siguiente despertó y de un salto se levantó, volvió a revisarse el cuerpo, el hormigueo había vuelto. Otra larga ducha. Tras el segundo baño y recuperar un poco de valor para entrar en su cuarto, se preparó para salir a trabajar. Tomó cada prenda de ropa con cuidado, apenas sujetándolas con la yema de los dedos para luego sacudirlas vigorosamente y revisarlas a profund...

Yo Estuve Envuelto en Llamas

Fuente Yo estuve envuelto en llamas, Oh, seguro que lo estuve. Era uno con la flama, El dolor y el azufre; Era uno con la nada, El que vive mientras sufre; Yo estuve envuelto en llamas, Oh, seguro que lo estuve. Más ardiente que la brasa, Y en tinieblas, como noche; Yo estuve envuelto en llamas, Y allí perdí mi nombre. En cenizas transformadas Mis Quimeras e ilusiones, Mis cabellos, mis entrañas, Mis sentidos y razones. Cuando estaba en vuelto en llamas, Las verdades de los hombres, Derretidas, me rodeaban, Como un mar sin horizonte. Y sediento me encontraba, De algún sueño, algún goce... Pero estando envuelto en llamas, Todo en humo en mi tornose. Desprovisto de esperanza, Sin más aire, solo azufre, Nadie supo que pasaba; ¡Oh mi Dios, que solo estuve! No había voz que les llamara: "¡Por piedad, que alguien me ayude!". "¡Santo Cristo! ¡Qué me pasa?", Su respuesta nunca tuve... Ya no estoy envuelto en llamas. Se hizo claro el ho...