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Entradas

La Torre

Alguien Diferente...

Tecnofobia

Aquella mujer se recostó exhausta sobre el helado banco metálico y quedó mirando el techo por unos segundos, como quien mira al abismo con ganas de saltar. Sacudió su cabeza y tomó el termo de café de su cartera; aún estaba caliente, Gracias a Dios. Dio un trago y tras un hondo suspiro cerró los ojos por primera vez en todo un mes. Su cabeza le dolía, llena de mil y un términos médicos, legales e informáticos que no entendía. Lo único que ella tenía seguro era que su hijo se encontraba en coma. Todo pasó de forma tan repentina y extraña, que aún después de recibir cientos de explicaciones de docenas de personas de distintas especialidades aún no entendía lo que sucedió. Repasó todo en su mente: Su hermano menor, un friki fan de los jueguesitos y las cosas japonesas, había venido de visita. Pese a su rareza, es un joven muy trabajador y cariñoso, y un tío excelente. Entre sus nuevas adquisiciones extrañas estaban unas "gafas de real...

Aquel Muro...

Un Antídoto a la Venganza: Ensayo Breve

Juan Carlos, El Buda

Fuente Esto es lo que oí: Juan Carlos un día salió de casa hambriento. No había desayunado, como era costumbre en su casa, y aun faltaba mucho para el almuerzo, por lo que fue al parque más cercano a tumbar unos mangos para comer. Al llegar al árbol de mango más grande y viejo del parque se encontró con un puñado de niños que, cuando vieron a Juan, se pusieron agresivos, le amenazaron con el gran palo que llevaban y le dijeron mil y un improperios. Juan les enfrentó pese a todo, su hambre podía más que su miedo; como resultado terminó hecho chicha. Juan Carlos volvió a casa más enojado que cuando salió, reclamando por comida de forma agresiva. Su familia era numerosa y de muy escasos recursos, no era fácil mantener a sus siete hermanos y hermanas; además, su padre era muy violento y su madre una mujer tan sumisa que el simple hecho de pensar en protestar le parecía inútil. El padre de Juan Carlos, al verle con esa mala actitud, le amenazó con azotarlo con una manguera, a lo que J...

Sidd en el Fin del Mundo

Fuente Sidd huyó en la madrugada. Quien le vio partir fue su hija, preguntándole a donde iba. “Al fin del mundo”, respondió él, “Te contare todo cuando vuelva”, mintió, dejando a la niña esperanzada y sonriendo hasta que volvió a dormir. Sidd empezó como grumete en un pesquero. Olvidó a su esposa e hija y se reinventó como Sidd, su nuevo nombre. “¿Y que buscas en el mar?” le preguntaron, “El amor de mi vida”, dijo con sinceridad. Por las noches, Sidd soñaba con aquel canto dulce y melancólico que oyó en las olas. Fue hasta donde estas rompían, mas no halló a nadie. Creyó que fue una sirena que quizás había huido a donde ningún marinero se atrevía a ir, por lo que partió hasta el fin del mundo para encontrarla.