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Il Bacio Della Morte

 Mi prima María cuenta esto en pocas ocasiones, prácticamente cada lustro, cuando tiene el suficiente alcohol en el sistema como para que su lengua se suelte, pero no demasiado como para que solo diga incoherencias. Pocas personas recuerdan el relato que cuenta debido a que, por lo general, están alcoholizados al punto de la amnesia. Hasta donde sé, solo yo y un puñado más de la familia, los pocos que no somos tan asiduos a la bebida, recordamos la historia, la mayoría a medias. Yo me puse a indagar un poco más para rellenar los huecos. Juntándolo todo, va un poco tal que así: Aquella noche, hace como 15 años, Maria llegó a la casa de su entonces amiga Gabriela junto a las demás chicas de su grupo para la pijamada que llevaban semanas planificando. Las niñas fueron en la camioneta Cherokee del papá de una de ellas, que era conducido por su madre. Era el único vehículo capaz soportar tal contingente de personas y sus equipajes. Llovía como si el cielo se les cayera encima, pero nadi...

Tras Aquella Cortina de Niebla

  Le dijeron que no había nada, que la estepa, si no era infinita, por lo menos era lo bastante grande como para no ser abarcada por una persona ni aún viviendo 100 vidas, pero él estaba desesperado. Oyó un llanto tras la cortina de niebla y de inmediato pensó en su hija, perdida hace ya mucho, llamándole para que le rescatase. La locura y la aflicción envenenaron su memoria y le hicieron olvidar que ya había encontrado a su pequeña, sus restos al menos; o quizá no lo recordaba porque nunca quiso aceptarlo, sus ojos ciegos ante la cruel realidad. La fantasía era un escape, y dicho escape estaba tras la cortina, así que fue. Imposiblemente alta, incomprensiblemente extensa, la cortina de niebla estuvo allí desde antes de que el país tuviese nombre y permanecerá incluso después de que lo pierda. Más oscuro que una noche sin luna, de un silencio ensordecedor, capaz de volver los latidos del propio corazón un estruendo insoportable. Era a donde solo iban quienes ya estaban perdidos e...

A la Luz de los Mechurrios

La Determinación de Sísifo

 

Lo que Mató al Gato

El Gato maulló y Carlos despertó del letargo que invadió su vigilia. Confundido, se vio a si mismo enfrente a aquella puerta ominosamente limpia y aberrantemente perfecta que desentonaba muy evidentemente en las ruinas vandalizadas donde estaba encajada. Parecía incluso inmune al polvo, siempre, desde la primera vez que apareció hacía ya 6 meses, lucía recién barnizada. De ella emanaba el ruido de un aire acondicionado y alguna computadora corriendo; era una puerta de oficina, lo cual explicaría esos sonidos, pero la existencia de una oficina en tal sitio no tenia explicación alguna. El pomo estaba helado, lo suficiente como para provocar dolor de tanto sostenerla. Carlos la soltó y se alejó lo más que pudo, escoltado por el gato negro que siempre le acompañaba. Durante 6 meses Carlos estuvo consciente de la existencia de la puerta. No sabia si siempre estuvo allí o si simplemente apareció. Había cruzado ...

La Torre

Alguien Diferente...

Tecnofobia

Aquella mujer se recostó exhausta sobre el helado banco metálico y quedó mirando el techo por unos segundos, como quien mira al abismo con ganas de saltar. Sacudió su cabeza y tomó el termo de café de su cartera; aún estaba caliente, Gracias a Dios. Dio un trago y tras un hondo suspiro cerró los ojos por primera vez en todo un mes. Su cabeza le dolía, llena de mil y un términos médicos, legales e informáticos que no entendía. Lo único que ella tenía seguro era que su hijo se encontraba en coma. Todo pasó de forma tan repentina y extraña, que aún después de recibir cientos de explicaciones de docenas de personas de distintas especialidades aún no entendía lo que sucedió. Repasó todo en su mente: Su hermano menor, un friki fan de los jueguesitos y las cosas japonesas, había venido de visita. Pese a su rareza, es un joven muy trabajador y cariñoso, y un tío excelente. Entre sus nuevas adquisiciones extrañas estaban unas "gafas de real...

Aquel Muro...

Un Antídoto a la Venganza: Ensayo Breve

Juan Carlos, El Buda

Fuente Esto es lo que oí: Juan Carlos un día salió de casa hambriento. No había desayunado, como era costumbre en su casa, y aun faltaba mucho para el almuerzo, por lo que fue al parque más cercano a tumbar unos mangos para comer. Al llegar al árbol de mango más grande y viejo del parque se encontró con un puñado de niños que, cuando vieron a Juan, se pusieron agresivos, le amenazaron con el gran palo que llevaban y le dijeron mil y un improperios. Juan les enfrentó pese a todo, su hambre podía más que su miedo; como resultado terminó hecho chicha. Juan Carlos volvió a casa más enojado que cuando salió, reclamando por comida de forma agresiva. Su familia era numerosa y de muy escasos recursos, no era fácil mantener a sus siete hermanos y hermanas; además, su padre era muy violento y su madre una mujer tan sumisa que el simple hecho de pensar en protestar le parecía inútil. El padre de Juan Carlos, al verle con esa mala actitud, le amenazó con azotarlo con una manguera, a lo que J...

Sidd en el Fin del Mundo

Fuente Sidd huyó en la madrugada. Quien le vio partir fue su hija, preguntándole a donde iba. “Al fin del mundo”, respondió él, “Te contare todo cuando vuelva”, mintió, dejando a la niña esperanzada y sonriendo hasta que volvió a dormir. Sidd empezó como grumete en un pesquero. Olvidó a su esposa e hija y se reinventó como Sidd, su nuevo nombre. “¿Y que buscas en el mar?” le preguntaron, “El amor de mi vida”, dijo con sinceridad. Por las noches, Sidd soñaba con aquel canto dulce y melancólico que oyó en las olas. Fue hasta donde estas rompían, mas no halló a nadie. Creyó que fue una sirena que quizás había huido a donde ningún marinero se atrevía a ir, por lo que partió hasta el fin del mundo para encontrarla.

El Siguiente Paso

Fuente Aunque el horizonte se amargue por la tormenta, y caiga la noche en plena mañana, y las nubes como montañas comiencen a rugir cual fieras hambrientas, y llueva tanto o incluso más que en los días del diluvio… Ten calma. Aunque el camino parezca eterno, y sientas haber dado un millón de pasos y que te quedan mil millones más por dar, y no veas sino el infinito alejándose de ti, y cada paso que des pese mil toneladas… Sigue avanzando. Aunque despiertes abatido, con la sensación de tener un vacío en el pecho, y la música que te alegra ya no te alegre y la comida que te gusta ya no te guste, y no quieras ni hacer lo que normalmente quisieras hacer, y sientas la urgencia de simplemente desaparecer... Respira hondo. Porque aun sin nada en el bolsillo, nada en el estomago, nadie a tu lado o nada en el alma, recuerda que así como pasa el día, también pasa la noche, así como termina lo bueno también termina lo malo, así como se termina un viaje, comienza otro. La vida es p...

Una historia de Fantasmas

fuente El oyó su susurro, Ella sintió su presencia... Presas de la curiosidad, Esa capaz de apagar La prudencia, Fueron al origen de esos prodigios Fantasmales. El encontró un espectro, Ella tropezó con una sombra... Fascinados por tales encuentros, Absolutamente insólitos, Castillos de arena se construyeron Sobre nubes. Y decidieron vivir en aquellos palacios, Efímeros en el viento. El se construyó una máscara, Ella modelo una sonrisa. Queriendo ocultar Sus lunas menguantes Se crearon nubarrones Que en encapotaron sus sentidos Y los sumergió en una noche Sin estrellas. El gritaba de desesperación, Ella huía del dolor. Al borde del mundo, En la frontera entre la nada Y el todo, Ambos dieron un vistazo, Y vieron lo mismo... tropezado... Y cayendo... Él le rompió a ella sus ilusiones, Ella le destrozó a él su corazón. Se despidieron cómo lo hacen los fantasmas. Desvaneciéndose El uno de la vida del otro. Y partieron a la otra vida. Una vida s...

El Jardín de Altamiranda

Fuente Contrario a lo que cuentan los Fariseos, El Jardín de Altamiranda no fue un sueño. Existió, y desapareció así como lo hacen las nubes de tormenta. Fue el Gran Ramsés Gómez, caritativo séptimo regente del pueblo levitante de Altamiranda, el que construyó ese Jardín del Edén como regalo a su esposa Marialexandra y a su solidario pueblo. Entonces los hombres aun pisaban tierra, los Murciélagos Gigantes aun no los habían desterrado a todos, pero estaban en proceso de partir para jamás volver. Fueron los más valerosos hombres de Altamiranda quienes buscaron al menos diez ejemplares de todas las flores del mundo. ¡Cuantos murieron en la hazaña! Lo creyeron una locura, pero cuando el Jardín estuvo completo y las nubes separaron definitivamente al hombre de su hogar, todos los Altamirandinos se sintieron bendecidos y alabaron a su líder como un Héroe. En los Jardines, tanto pudientes como dolientes, niños y ancianos, prole y realeza eran iguales. Era común ver a la Gran Dama...

Entomophobia

Fuente Una noche Antonio soñó que era comido por cucarachas. El sueño fue tan real que cuando despertó, bañado en sudor y respirando con dificultad, aún podía sentir en la piel el hormigueo de los insectos caminándole encima. De inmediato fue a ducharse por una hora, restregándose con furia cada milímetro de su cuerpo hasta deshacerse de la desagradable sensación. Se inspeccionó boca, nariz, ojos, oídos… temeroso de que algo se asomase. No volvió a dormir o a entrar en su cuarto, se mantuvo en paño rondando la sala del apartamento toda la noche hasta que el sueño le pudo y cayó rendido en el suelo. A la mañana siguiente despertó y de un salto se levantó, volvió a revisarse el cuerpo, el hormigueo había vuelto. Otra larga ducha. Tras el segundo baño y recuperar un poco de valor para entrar en su cuarto, se preparó para salir a trabajar. Tomó cada prenda de ropa con cuidado, apenas sujetándolas con la yema de los dedos para luego sacudirlas vigorosamente y revisarlas a profund...

Yo Estuve Envuelto en Llamas

Fuente Yo estuve envuelto en llamas, Oh, seguro que lo estuve. Era uno con la flama, El dolor y el azufre; Era uno con la nada, El que vive mientras sufre; Yo estuve envuelto en llamas, Oh, seguro que lo estuve. Más ardiente que la brasa, Y en tinieblas, como noche; Yo estuve envuelto en llamas, Y allí perdí mi nombre. En cenizas transformadas Mis Quimeras e ilusiones, Mis cabellos, mis entrañas, Mis sentidos y razones. Cuando estaba en vuelto en llamas, Las verdades de los hombres, Derretidas, me rodeaban, Como un mar sin horizonte. Y sediento me encontraba, De algún sueño, algún goce... Pero estando envuelto en llamas, Todo en humo en mi tornose. Desprovisto de esperanza, Sin más aire, solo azufre, Nadie supo que pasaba; ¡Oh mi Dios, que solo estuve! No había voz que les llamara: "¡Por piedad, que alguien me ayude!". "¡Santo Cristo! ¡Qué me pasa?", Su respuesta nunca tuve... Ya no estoy envuelto en llamas. Se hizo claro el ho...

El Miedo a Decir Adios

Fuente   Mi abuela paterna murió hace unos años , quizá nunca vaya a olvidar los días previos a su partida. Salimos a Puerto la Cruz como infinidad de veces antes, pero sabiendo que lo que nos esperaba a la otra punta no seria agradable. No recuerdo los detalles de la condición de Dionisia, mi abuela. Llevaba días internada, y empeoraba. En realidad íbamos para esperar a que falleciera finalmente, aunque lo no sabíamos, o lo negábamos… Todos mis tíos y tías estaban presentes. Mi madre, aun con cierta historia de conflicto con mis tías, también fue. El área de emergencias era un pequeño y aislado microcosmos estéril y frio; la puerta que le separaba del mundo real era un portal que impedía el paso a toda sonrisa. Las mujeres gimoteaban, los hombres reprimían el llanto. Llegamos y al momento me dijeron para ver a mi abuela. Acepté, más por compromiso que por querer. Pasé otro portal a un mundo helado, paralizado en el tiempo, oscuro y ominoso. Mi abuela estaba a unas...

Hombres Necios

Fuente Sor Juana Inés de la Cruz escribió una vez: “ Hombres Necios que culpáis A la mujer sin razón Sin ver que sois la ocasión De lo mismo que culpáis” Resulta satisfactorio pensar que no es uno el del error o el que tiene el problema . Eva da la manzana a Adán y, en el momento del juicio, este último la culpa de la falta de ambos. Al parecer, junto con la costilla también le quitaron la voluntad al pobre hombre, ¿O era muy difícil decir “No, gracias amor, prefiero las naranjas”? “Hombres Necios” , bien lo dijo la monjita, aunque la necedad ya está en toda la humanidad, indiferentemente de su género, orientación sexual o del constructo que prefieras. La necedad es el pecado original del cual quizá nunca saldremos ni con un segundo diluvio. Necios en la política, la educación, las creencias, el amor… ¿Alguna vez has visitado una web “triple equis”, visto alguna revista de ese tipo o has pagado por sexo? ¿Por qué? ¿Qué buscabas? . El "oficio" del sexo, dicen,...

Luz de Luna

Fuente Esto cuentan los más ancianos… En una noche estrellada ocurrió que un Ángel decidió visitar la tierra por curiosidad. La creación de Dios le parecía tan fascinante desde el cielo que no se resistió y bajó, posando sus pies descalzos sobre el manto de nieve invernal. Cuando vio al cielo, vestido de aurora, se llenó de regocijo su corazón, le maravillaba a más no poder. El encanto de las pequeñas criaturas, correteando y curioseando por allí, la divertían y le hacían preguntarse que tan maravillosa podía llegar a ser la vida. Pero entonces, a lo lejos y entre las escarpadas rocas de las montañas, vio una criatura que no parecía disfrutar de su existencia. El Ángel se acercó y le llamo como pudo. Le era difícil, pues desconocía su nombre. Este parecía asustado ¿De Qué? Posiblemente de la vida y de cómo no parecía encajar en ella. Su pelaje oscuro le hacía una presa fácil para los depredadores, carecía de una dentadura apropiada y sus patas eran muñones, sin garras o dedos...